Jorge L Amarillo

Nada ni nadie

Nada ni nadie podrá detener hoy a mi pena
Mi alma es una hoja caída en la tempestad,
Al compás de un reloj giran mis vacías ideas
Y el silencio que me ha venido a acompañar.
 
Mis ojos mirando a las distantes estrellas
buscando un punto allí en la inmensidad,
La atmosfera se envuelve con mi tristeza
Y es una niebla que me dificulta al mirar.
 
Eres un puñal que mis carnes atraviesa
Un camino de piedras que debo caminar,
cenizas que simplemente me llegan
y el ayer que vuelve como olas del mar.
 
Mis palabras han quedado ya disueltas
He buscado amarte ante el tiempo voraz
Pero alguien nos robó aquellas promesas
Y eso es lo que me quiebra haciéndome llorar...