Juan E. Rôdeur

TODO TRANSCURRE CON NORMALIDAD

todo transcurre con normalidad, aparentemente.
los altibajos son parte de la existencia, la fe aunque poca se mantiene cuando en realidad mayor debería ser a cada día y con cada paso.
todo está bien, dentro de todo, lo difícil es lo que cada uno sufre por dentro y no necesariamente porque sea nefasto todo alrededor, sino porque (internamente) nos volvemos víctimas y victimarios de nuestra propia persona.
a veces la tristeza se anida en el interior y tan arraigadamente que expulsarla conlleva esfuerzos, y eso (en apariencia) suele suceder por cualquier motivo, pero principalmente por el hecho primeramente de que es nuestra naturaleza la tendencia de apropiarnos de todo aquello que la mente cataloga como un bien o que (perceptivamente) nos propicia algo bueno, incluso, aquello que resulta trájico, lo que la mente cataloga como placentero, y así es como casi de manera inevitable emergen las expectativas, y más pronto de lo que en realidad las cosas se van dando nos proyectamos (visualizamos a futuro), sea a corto o largo plazo, como poseedores definitivos de eso bueno o ese bien, y luego cuando descubrimos que nada de aquello tenía un sustento para garantizar que sería así, o en todo caso que ese sustento en realidad conllevaba un proceso en el que se ven implicados paciencia y esfuerzo, caemos en el desengaño, es decir, volvemos a la realidad y despertar duele.
pero en esto no hay culpables, lo complejo del estado de tristeza, y otros estados sombríos, es que solemos buscar culpables, y más nefasto aún, que solemos ponernos uno mismo como el mayor culpable de todo, y obstinadamente, culpándonos, hurgamos con tal de descubrir lo que se hizo mal o qué es aquello en lo que se considera que se falló; pero no hay culpables, si acaso responsabilidad la hay, pero eso es siempre de todas las partes involucradas, o diremos de ambas si es una relación de dos, culpabilidad no, son solo las circunstancias, y en esto nos queda la satisfacción de la experiencia adquirida, el aprendizaje para el crecimiento mejor dicho.
sin embargo, ante la inmadurez, que se manifiesta en todos los lugares en que los seres humanos se hallan, al olvidarse de ser eso mismo: humanos, sucede que quiénes están sufriendo propician sufrimientos, ya que logran así compensar un poco el peso por la frustración tras esa sensación de fracaso, que esto en realidad no es más que la incapacidad de ser felices, puesto que no hay fracasos.
ciertamente, no hay culpables, aunque es verdad que cada quien debe ser responsable de sus acciones, decisiones y omisiones, mas solo las circunstancias de la vida pusieron a los que sufren subsecuentemente a hacer sufrir, y es en la medida que permitamos hacernos uno mismo víctimas, sufrimos; ahí que por otro lado siendo interiores, es decir, personas con ejercitaciones interiores ayuda (a serenarse), así pues siendo superficiales nos dañamos más, no obstante que no es fácil ser interiores.
las ilusiones traen decepciones, y las decepciones alimentan al odio, y el odio envenena, y el envenenamiento conduce al deseo de venganza; creo que de esto mismo, no hay persona en el mundo que no lo haya experimentado, es al final un conflicto con uno mismo.
¿y cómo se sale de esto?
es un proceso, arduo pero vale la vida, quizás hay diferentes pasos siendo los humanos tan diferentes y al mismo tan iguales, desde sicoanálisis o siquiatría hasta experiencias espirituales, mas al final es un combate personal e interior.
sin embargo ese estar en guerra con uno mismo es sumamente cansado y es muy difícil de salir de ello; es sorprendente como aparentemente una mayoría se acostumbra (a esta enemistad consigo mismo) y lo asumen como normal, volviéndose insensibles, incluso el destruir (dañar a otros) lo asumen así, y de hecho desde la parte natural e instintiva lo es, pero también una gran parte de los humanos somos por naturaleza altamente sensibles y eso parece ser nuestra maldición, sin embargo, eso es sólo una percepción sensitiva, porque es en realidad un regalo valiosísimo, señal del humanismo y no del salvajismo en nuestra especie.