Luis 091

El loco

Estaba loco,
completamente loco.

De currículum exmonaguillo
y exbarman de puticlub.
Un divorcio, una vieja amiga,
aquel mareado Supertramp en París,
el amor de un chucho-rotweiller cojo,
media cirrosis
y veinte arrugas de más.

Decía que todos hemos vendido
y matado a Jesús
por lo menos una vez en nuestra vida,
que él habría quitado
la custodia de su hijo a Dios,
porque los padres no putean así
a sus hijos,

que tácticamente fue un error
bajarle de esa forma a la Tierra,
pues las consecuencias
fueron enormemente más jodidas
que si hubiera regalado mil cabezas nucleares
al puto César.

¡Vaya un loco!

¡Hasta llegó a decir que Dios ladraba a los hombres!
y que los ángeles de hoy son antisistema,
ciber-ninis y drogadictos en potencia
que graffitean las puertas de los baños del cielo
con penes, vaginas y haikus infames
(y les sangran las alas al reunirse
en la entrada de los mataderos municipales)

Contaba que el infierno está lleno
de ministerios, banderas y excusas,
y aun con sus humos contaminantes y abandonados jardines
es la mejor universidad pública del universo
(y el demonio, un triste funcionario
con úlcera de estómago y eyaculación precoz)

Lógicamente recibió su castigo:

pues a falta de romanos,
una noche, cuando volvía a su casa
desde esa obra a la entrada del pueblo,
andando y por su arcén correspondiente,

le atropelló un conductor borracho,
a bordo de aquel viejo BMW
con los faros sucios y una luz rota.