mario horacio

Mi último refugio

Está aquí el cielo que me guarda

y aquí está la eterna noche plena.

Aquí están la blanca luz serena

y mi evocación que ya no tarda.

 

Está aquí mi mar, en salvaguarda

y está el sutil canto de sirena.

Aquí están la leve luna llena

y el necesario olvido que me aguarda.

 

Aquí está la plácida vereda

y aquí de a poco llego en lenta calma.

Están aquí el parque y la arboleda.

 

Libre al fin de la vida, bajo greda,

aquí de a poco va quedando mi alma.

Aquí, libre de sueños, en paz, queda.