carosif

Molicie

Y así pasa la tarde, deliciosa, impoluta.
Saboreando una briza descuidada,
deleitándome de una luz que no cansa
y unas horas que no llegan a terminar.
Hasta que un poema me saca del ocio
y me lleva al frenesí de la palabra,
donde la vida se hace patente, ruda,
incómoda, como una herida abierta.
Y el tiempo, que en el solaz de la tarde
no me ha importunado, de pronto,
como una fiera que ha ubicado su presa,
ante la provocación de los símbolos,
me muestra su rostro impertinente,
recordándome que hay cosas por decir,
urgentes, como mi edad tardía.
Cosas mías y de todos mis días,
que la molicie ha untado de desidia.
Asunto éste que no siempre viene mal.