Carlos Ojeda

Doble filo.

Doble filo.

 

Somos dos locos

sumidos en alegrías,

de a poco

el dolor nos alcanza

no hacemos algarabías

pues el silencio lo guarda.

Silencio, sombras y oscuridad

tanteando los recuerdos

encontré más silencio.

Me así del más afilado

solo quería recordar,

pero tenía doble filo

terminaba en punta

se hacía presente

con su brillar.

Por lo frío no sentía

que al evocarlo

empecé a sangrar,

sangraba de una herida

que creí curada,

que en un pasado

hasta me hizo llorar.

Ahora estás tú, cariño mío

ya no hay espacio

para la soledad

que hoy todo es alegría

me invitan tus labios

a besar.

               Amor mío.