Josefina Barreto

EL AMANTE DE LA LUNA

La luna tiene un amante

que  la vigila en el cielo

desde la banca de un parque .

Solitario, es su desvelo

contemplarle largamente,

suspirando de deseo.

Ella a veces corresponde

a ese singular Romeo

y algunas otras se esconde

tras una nube de sueños.

Él solo quiere mirarla,

decirle a solas “te quiero”

mientras ella, majestuosa,

llena de gracia, en silencio,

se viste a veces de rosa

y a veces por oro viejo

cambia su atuendo argentino

mostrando su coqueteo.

Una noche solitaria,

fatal y oscura de enero

vistió de luto la banca

¡murió su amante secreto!

La luna triste y menguante

le pide, llorando, al cielo

que pueda volver a verle,

que no arrebaten su anhelo.

El cielo escucha y entonces

a él le convierte en lucero.

Con el manto de la noche

hoy arropan sus ¡te quiero!

La luna se ha enamorado

¡Apenas puede creerlo!

A su amado le acaricia

con su luz de terciopelo.

Zarcillos de madreperla

él le ha obsequiado y, al verlos

parece que algunos astros

van titilando de celos.

¡Ay luna!, su amor profundo,

apasionado y sincero

hoy al fin le correspondes

y él te cuida con esmero.

¡Ay luna! envidio tu suerte,

les miro y de amor me muero.

¿Quién dijo que en este mundo

ya no existen caballeros?