esthelarez

mI rEgAlO: uN cAnTo (Poema 409 de esthelarez)

mI rEgAlO: uN cAnTo

(Poema 409 de esthelarez)

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Quiero regalarle un canto…

un canto de sueños sin promesas

aunque profanas sean las vivencias.

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Un canto de ilusión perdida en picardía,

de ingenua malicia, de malicia ingenua,

de apasionante lujuria, de lujuria indómita,

de sensualidad exquisita, desbordante y pecadora,

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de olorosas flores, de frondosos bosques,

de blancas palomas en revuelo,

de estrellas vibrantes y lunas llenas

rodeadas de rojas rosas exquisitas  

y de soles radiantes y excitantes.

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Un canto mío…

Hecho sobre él y para él: ¡un canto!

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Un canto sublime colmado de mágica esperanza

porque al mirarle, pintada la esperanza mágica

en su humano rostro encuentro,

en esos hermosos y quietos ojos

de plácida avellana viva

que a veces descubro de color canela,

de los años vividos y aún los por vivir;

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un canto sereno,

porque veo dibujada serena la existencia

en su semblante;

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un canto sabio,

porque en su mente encuentro

sabiduría y sana actitud ante la vida

y en el rictus del rosa de su boca

hallo la enseñanza de la vida;

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un apasionante canto,

que despierte del animal dormido, el instinto,

elevando la lívido que oculta,

al desplazarse por los caminos del recinto

donde descubro su cuerpo entre paredes y la gente,

porque veo la calma soberana en su cuerpo al caminar;

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un canto suave, adormecido,

como la suavidad de su piel al encontrarle

y rozarle lentamente con mi tacto;

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un canto, que diga la tormenta

que causa a mis sentidos

ese aroma que bebo al acercarme

llevándome el vaho de su boca

y de su cuerpo, la fragancia inquietante

que exalta y entorpece mis sentidos;

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un canto que diga, la vibración en mí,

cuando está cerca su presencia

y en su ausencia, las ansias de locura,

de ternura hay ansias por él

por su cuerpo, por su alma,

acompañada de su esencia...

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Que disfrute el canto espero,

el canto hecho por él y para él.

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El canto de sueños… ¿lujuriosos?,

de ilusión… ¿perdida?,

de picardía… ¿escondida?,

el canto para dos… ¿él y yo?,

donde tiemblen los huesos de los dos,

en sentir intenso, profundo,

hasta el derroche lujurioso

del encuentro nuestro,

de vivencias gratas,

que aumentarlas quiero,

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¿Te gusta mi canto?

Me gusta cantarte.

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Tomado de: “El arte de ser sensible”, de Los “profes”

© R.D.A. Esther J. Londoño Arbeláez -esthelarez- de Colombia

Pereira (Rda.)

Año 2004

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