VITRALES DEL ALMA

LA MARIPOSA

 

 

De tiempo en tiempo, brotaba del pequeño espejo adherido a la pared, una sombra. Una sombra luminiscente que iba tomando forma a medida que escapaba de su encierro. El primer día que la miró sentada sobre su camita, la niña, quiso huir en busca de su mamá, quien dormía en el cuarto contiguo de la casona. Pero, una mano tibia y suave, la tomó de la suya, calmando ipso facto su ansiedad. De pronto, la pequeña mariposa extendió sus alas gratificando su mirada con la sacra belleza del firmamento. Un haz de diversos colores cubrió su cuerpo y la luz misteriosa regaló a sus hermosos ojos, las alas imperceptibles de su pureza angelical.

 

Imagen de mi autoría.

Luz Marina Méndez Carrillo/06/08/2023/ Derechos de autora reservados