He cambiado la mirada,
de ver una solitaria
pared blanca
con un limonero triste
que el viento maltrataba.
Ladridos, ruidos repetidos
que no dejaban dormir.
Tiene un camino oscuro
donde corria alegre el tranvía,
está sembrado de flores,
naranjos
y limones.
Pero abandonado a suerte.