Gustavo Echegaray

FIESTA

Fiesta de bombillas del cielo,
castillos que no se caen
aunque tiemblen allá arriba.

Los árboles se peinan de colores,
la noche estrena vestido,
y el amor,
tan sinvergüenza,
se vuelve a escapar
cuando quiero tocarlo.

Fiesta de secretos escondidos
debajo de las piedras del universo,
fotones jugando a las canicas
en el patio de la física,
mientras el tiempo
da vueltas sobre sí mismo
como un perro buscando sueño.

Y entonces te apareces.

Con esa manera tuya
de encender la habitación
sin tocar el interruptor.

Tus ojos brillan
como dos faroles vivos
en esta noche
que huele a humo y a memoria.

Y yo,
que apenas sé ordenar mis tristezas,
te sigo.

Porque tu cuerpo
no es un cuerpo:
es una canción descalza
dando vueltas
por el ruedo de mi soledad.

Y el poema,
ese que nunca termino,
se sienta a mirarte
como un niño quieto
mirando fuegos artificiales.