El alma que hablar puede con los ojos…
también puede besar con la mirada…
Y escribir con su alma…
(– Gustavo Adolfo Bécquer – )
¡Porque eres poeta!
Recibes de la vida el milagro de la vida.
Contemplas con los ojos de tu propia alma:
el agua justa, el cristal, las piedras negras y las piedras blancas,
aun cuando necias —y con pudor— persisten castas.
Porque eres poeta…
verás que juntas
—y tan solas— sangran,
verás que juntas
—y tan solas— aman.
Porque cuando escribes
te brotan flores, torrenciales aguas…
porque cuando escribes,
el corazón llora y se te desgarra el alma.
¡Porque eres poeta!
Porque eres poeta de distintas patrias,
y hay musas que contigo hablan,
las mismas musas que tu ser reclaman.
Te escribirán poemas sobre tus propias llamas,
y dirán tu nombre a las divinas famas.
Y serás poeta…
y nunca más un paria.
Porque eres poeta…
Le escribes a la noche que su luz reclama,
y llamas a la aurora que en la noche vaga.
Llorarás el mundo si tu sed está en llamas,
y en la misma muerte sanarán tus llagas.
Se marchará la muerte, renacerán las almas.
Porque eres poeta…
y si no tienes alas,
volarás tan alto con tu purificada flama.
Y hasta Dios —quizá— te las dará por paga.
Y volarás más alto, porque tu amor…
el amor reclama.
Racsonando ando…
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.