¡Heme aquí!
Que por Ventura o desde la misma desventura
Mi load es díscola cordura y que ponga todas sus unturas
Que con las claves y declives su mundo ya le reactive y sea tunante o aderezo de proclives.
Y enmarañe versos y sus anversos.
Y así se piense este universo.
Sin importar a quienes sustantive.
O si es frugal si le adjetive
Y si la lisonja hilvane el hilo burdo cuando escribe.
Que es mi ley donde me tilde vate o hasta profeta
Y desfallezca en lides mi probeta.
El gen mutado que se busque o que se talle un mal llamado anacoreta
¡Heme aquí frente a mis lides!
¿Ya verás si soy poeta?
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¡Heme aquí!
Que por ventura,
o desde la misma desventura,
vengo con mi díscola cordura
y todas sus unturas,
para que las claves y los declives
reactiven su mundo,
sea tunante
o aderezo de proclives.
Que enmarañe
versos y sus anversos,
hasta pensarse,
desde ellos,
este universo.
Sin importar
a quiénes sustantive,
ni si es frugal
cuando los adjetive.
Que la lisonja
hilvane el hilo burdo
con el que escribo.
Que es mi ley
donde me tilde vate
o hasta profeta,
mientras desfallece en lides
mi pobre probeta,
y el gen mutado
que se busque
o se talle
un mal llamado anacoreta.
Escribo porque…
palpo en versos
la voz,
la metáfora,
el ritmo;
porque las simples musas
de mi lienzo
son brillantes sonatinas
que le ponen rimas
a la frágil existencia
de mis tiestos.
Bebo y como.
Mastico los días
y dejo mi saliva
en pócimas secretas
sobre el pan
que es por bien servido,
y luego lo deposito,
sin otra ceremonia,
en mi
SOBRE_MESA.
Allí comparto
el dulce
y el néctar de mi vida,
las migas de mis tiempos,
el polvo de mi tierra,
los dolores
que aprendí a nombrar
y aquellos otros
que todavía buscan voz.
Si después de ello
me tachan de poeta,
no los culpo,
ni me culpen.
Porque yo apenas
he venido
a deambular entre palabras,
a reconocer mis propias heridas
y las otras heridas del mundo.
¡Heme aquí,
frente a mis lides!
Ya verás,
si soy poeta.