Óscar Alberto Pérez de la Rosa

En el desierto tu aroma y en el rio el reflejo de tus ojos

Fue la discordia de suaves aromas

el aroma que embriaga la razón

el aroma que marca las memorias

fue la cortesía de su corazón

 

 

Eternos desearía fueran sus pasos

para descubrir la causa de sus sonrisas

para recibir la ternura de sus ojos

Ojos de arena, de mil alegorías

 

 

En su piel se dibujan laberintos

son caligrafías que hipnotizan

que trazan ríos para conocerlos

y que en el desierto no terminan