José Luis Barrientos León

Algo de mí

 

Hay una claridad difusa,

imágenes deformadas, que mis ojos exploran,

confundidas entre el ayer y el ahora,

como si fuesen palabras entre tinieblas,

o sonidos en medio de calimas,

flotando como cenizas de recuerdos,

o polvaredas de ilusiones.

 

Hoy me duelen los anuarios en mi cuerpo,

como los versos y los verbos,

que se funden en mi pecho,

dejándome sin aliento,

sin voz ni juramentos.

 

Algo de mí reconoce el tiempo,

la antigua sensación de inocencia,

al amar y ser amado,

como el niño disfrutando su columpio,

o el joven entregando su primer beso,

recibiendo la primaria caricia,

entregando un ingenuo agasajo.

 

Algo de mí acepta la edad,

la actualidad tirana de las canas en el pelo,

como el decrépito almanaque que rechaza su vencimiento,

que insiste en acallar pasiones con las palmas y los besos,

creciendo de la nada, con poemas en sus dedos.

 

Hoy indago el dolor,

como la enseñanza del tiempo que se ha vencido.

Descubro el amor,

como la entrega del alma que se vence ante un beso,

mi cuerpo compara la longevidad,

con la exaltación que brota al pensar.

Ahora deseo el amor,

como el sol que brilla e ilumina el pensamiento,

o la palabra sencilla que expresa el sentimiento.

 

Algo de mí reconoce el hoy.

Algo de mi renuncio al dolor.