Pablo Cabrera

MIRAR ATRÁS

MIRAR ATRÁS

 

“Y sentí tu amistad, un lazo suave sobre mis manos”. (Charlotte Brontë)

 

 

Aminoro mi paso vagabundo

en esta breve esquina de afanes literarios:

solo acontece, apenas,

una tarde de abril preñada de nostalgias.

 

Dejo caer los párpados añejos

y como en un cuaderno coloreado

con retazos de sueños, con veranos,

con sombras hospedadas en fotos y memorias,

te contemplo y te evoco compañero,

amigo involucrado en la aventura

de mis juegos pueriles,

camarada inventor de enseres y estrategias,

destinatario escéptico y juicioso

de mis más ilusorias sugerencias,

censor irreductible y atinado

de mis aventuradas, mis remotas,

primerizas deidades de falda y pelo largo;

y te veo descenderme con tu mano fraterna

de mis cruces antiguas y de mis pedestales

erigidos sin plano ni argamasa.

 

Hoy mi mirada arcaica, derramada en otoños

sobre páginas frágiles de mérito dudoso,

te descubre maduro, transmutado

en padre generoso, en maestro sensato,

en diletante audaz y en guerrero pacífico,

y advierte con deleite que sigues siendo aún

el cofrade cabal e imprescindible,

el confesor preciso y el secuaz fidedigno

de risas compartidas y de llantos comunes;

y sonrío y te abrazo

desde el silencio acérrimo y absurdo

de este corazón mío apático y cobarde,

que ruega en pobres lienzos salpicados de tinta

que no se desmadeje la existencia,

que podamos tomar algún atajo,

desmentir a los años, esquivar las ausencias.

Sonrío y te enaltezco con mi verbo indigente

y, desde la afonía de este espíritu alado,

ambiciono y espero que haya un Dios

que nos emplace un día en otra tierra nueva,

y en la lengua silente y edénica que hablemos

nos conceda llamarnos, como siempre,

sin otroras ni agoras, serenamente, hermanos.

 

 

 

A mi querido e imprescindible hermano y compañero vital, Orlando Delsberg, en su cumpleaños.

PCV, 27 de abril de 2023.