José Luis Barrientos León

Silencio que me nombra

 

 

El eco de un silencio arcano,

me alude, oculto, invisible, inmutable,

con sus soplos de quietudes ardientes,

acechándome en el rincón de los olvidos,

derramando su fuerza ignota,

extinguiendo el tiempo,

escondiendo las horas en una lápida.

 

El silencio que me nombra,

escudriñando las sombras,

en la vaciedad del hastío,

como sangre bullente en la noche del extravió,

del alma cansada y con la boca muda,

 

Mutismo que me llama,

con su lengua de fuego,

transportándome en el mágico flabelo de sus alas,

sobre espejismos deslumbrantes,

embriagantes perspectivas,

 de líricos misterios,

nutriendo quimeras, 

sostenidas en sueños inclaudicables.

 

Silencio, absolutamente puro, inviolable,

de impoluta belleza, donde emerge la fantasía,

a la espera de la esencia que te encarne,

como armonía mística,

que trasciende la oquedad,

y penetra las entrañas,

con el altivo lis de una mirada.