Norberto Osvaldo Algarin

Nocturno

Suspéndense las hojas de la copa 
y el tiempo pasa lento. 
Tinieblas son las horas en que vienen, 
como vanos fantasmas, los recuerdos...

Aquel en do ella estaba lastimosa-
mente a un tiempo llorando y sonriendo, 
o aquel en que la infancia se vestía, 
queriéndome enlutar, de horrible negro. 

Ahí es cuando la hiel se siente amarga
 y andar resulta el único remedio. 
¿O será que, errante Midas, cuanto toco 
por ley ha de yacer así deshecho?

¿Ese es el sino que me corresponde 
-ay angustia arcana-, ese es mi lucero? 
Oíd lo que una voz me respondiera:

¡Sí!, pues es sino de los que nacieron 
beber del surtidor de la amargura 
desde el vientre al postrero monumento.