Annabeth Aparicio

Abril

¡Es tiempo que vengas a mí de nuevo!

Bendito mes de la idílica primavera,

con el rocío y rubor de la luz mañanera,

floridos montes, fructíferos renuevos.

 

Son más divinos los cielos abrileños,

los días y sus soles de miel, qué delicia,

los dioses revelan de sus tesoros la primicia,

y los silfos entonan sus canciones de sueños.

 

¡Abril, con tu magia que rompe el maleficio

de la tristeza y el dolor, qué bondadoso

fue el dios Tiempo, dejándote en el calendario!

 

¡Qué dulce me eres, mes tan amoroso,

bálsamo que perfuma el corazón solitario,

adorable mes de mi tierno natalicio!