jorge enrique mantilla

¿Viejo yo?

¿Viejo yo?

 

Dicen que estoy viejo y acorralado, como un débil anciano

Como el desierto sin primavera, en pleno y ardiente verano

Dicen que estoy caduco y anticuado, ido, solitario y lejano

Que sólo espero la bendición de Dios Todopoderoso y soberano

Dicen que ya estoy longevo y avanzado en años, como el árbol del manzano

Que soy un fósil oxidado, como la escopeta del soldado viejo y veterano

Que voy en decadencia, como se oscurece la noche en el horizonte más temprano

 

Se marchó la bella y hermosa primavera, que engalanaba con sus flores la vida

Se marchitaron los pétalos de las rosas y orquídeas, que lucían esplendorosas y floridas

Se desnudó la arrugada y melancólica vida, que una vez lucía elegante y vestida

Llegó la vejez sin escapatoria y sin huida para su temerosa salida

Se marcharon aquellos, que una vez aplaudieron de la plaza, el olé de su corrida

El viento arrastró las hojas del libro, que nadie comprendió, ni era la lección entendida

La vida llegó con alegrías y pergaminos, que la vejez con el tiempo lastimosamente olvida

Produce escalofríos, miedos y espantos y por todos es escalofriantemente temida

La vida no tiene reversa y tampoco de la vejez, quiere de sus ecos ser repetida

 

Dicen que estoy vetusto y me estoy lánguidamente envejeciendo

Mi piel se volvió fina, seca, delgada y arrugado me estoy volviendo

El cabello se tiño de blanco y la calvicie en el espejo con miedo estoy viendo

Dice que le huyo al sol canicular y de sus rayos incandescentes me estoy escondiendo

Que me acuesto con los esplendores de la luna llena, en sus sueños durmiendo

Siento en mis pies el camino polvoriento y en sus ventiscas me estoy perdiendo

Dicen que soy un vejestorio y poco a poco, me estoy de esta vida despidiendo

La vejez es la última etapa de la vida y ahora la estoy amando, queriendo y entendiendo

Espero que no sea la ultima copa del vino burbujeante y añejo, que con ganas me estoy bebiendo

 

La vejez es un proceso continuo y natural, lleno de realidades, de enfermedades y necesidades

Es la decadencia de la vida, que se tiñe de sombras siniestras y espeluznantes oscuridades

La vejez es irreversible, que va acumulando transformaciones que arrastran soledades

Es inevitable y va a pasos agigantados, acelerando miedos y debilidades

Es la experiencia que se acumuló con el sudor de la vida, con sabiduría de sus bondades

Es el último capítulo de la hermosa vida, llena de amor, emociones y realidades

Se acaba el tiempo y acrecienta el miedo en el rincón de las intimidades

La vida se cubre de silencios, de olvidos y de asombro en las oscuras profundidades

La vejez es la sombra que camina lenta y pausada y va rumbo al abismo, que atemoriza las libertades

 

En verdad ya estoy viejo, rancio, vetusto, enmohecido y desgastado

Mis gritos ya no se sienten y el eco en las tinieblas es silenciado

Es cierto que ya soy longevo, pero he vivido, soñado y viajado

Se está evaporando la vida, como la niebla se lleva el rocío de la mañana y con el sereno se ha marchado

En verdad que ya soy como un carro viejo, oxidado y con el motor destartalado

Pero me alegra, porque fui un último modelo, de pintura brillante, de amores y pasiones añorado y soñado

Ya soy un vejestorio, un matusalén, pero viví todo lo habido y todo lo imaginado

Me gritan decrépito, viejo senil y en verdad que, de aquellos insultos, he derramado lágrimas y en el silencio de mi soledad, tristemente he llorado

Rancio y maduro, con un bastón he caminado lento, tembloroso apoyado

A lo lejos se ven nubarrones y de tinieblas oscuras estoy asombrosamente rodeado

Se acerca lentamente la muerte y todo está dicho, hecho y cocinado

Estoy viejo, pero en la vida fui un guerrero y en las trincheras de sudores y batallas luchado

Bienvenida la ancianidad, qué importa que la vejez me haya enfermado y a la tumba fría y lóbrega me haya tirado

Me arropó la vejez y con la muerte en un panteón sin nombre, fui sepultado y con el tiempo olvidado.

 

“Joreman” Jorge Enrique Mantilla – Bucaramanga marzo 19-2023