OscarCampos

Espera en el mar

 

Mi abuelo, ojos

de mar profundo,

las redes

no dejan ver el horizonte

el mar

 no deja ver los remos.

Sus pies hundidos

en la sardina

el frio sereno

de la madrugada,

y la sal, agrietan los labios.

 

Amanece,

las luces agonizan,

los cerros sueltan las luciérnagas.

El tren quiebra

el silencio de rieles.

 

 Su abuelo,

levanta la red,

sardinas en rito

de muerte juegan.

 

Tiene mil preguntas

que realizar,

Pero a veces,

no son necesarias

cuando hay respuestas,

tan reales como mágicas.

Estabas ahí,

los labios salados,

y la libertad

creciendo en tus manos.

Cuando percibes la libertad,

 las preguntas, solo

 gaviotas que giran en un canto,

mientras

las olas golpean las rocas,

como preguntas no hechas.