Paula G

RedenciĆ³n

Ya no sé si te quiero todavía 

o es tu imagen que sigue viva

aunque sé de sobra 

que ya no eres la misma persona.

 

Cómo pude hacerte tanto daño

con todo el cariño que me diste 

y todo lo que me quisiste.

 

Querría decir que era muy joven

pero no puedo justificarme

ni nunca perdonarme.

 

Esta culpa me arrastra al fondo del mar,

en el que ya no puedo respirar,

pero tampoco soy capaz

de todavía las cadenas soltar.

 

Te engañé,

y me porté como si nada pasara,

aunque estabas conmigo en casa,

soy una falsa.

 

Ese momento en fiestas 

mientras la pintura me quitaba 

con mi padre hablabas

a las cinco de la mañana.

Fui feliz,

desde mi ventana escuchaba,

y una vida así imaginaba.

 

A veces me pregunto

si habrá una segunda oportunidad

en la que te pueda demostrar

que estoy a la altura de tu bondad.

 

A veces me pregunto 

si el destino nos unirá 

o todo así quedará.

 

Y sé que no quieres verme o hablarme

a no ser que alcohol bebas,

porque entonces puede ser

que todos esos recuerdos vuelvan.

 

Ni tú ni yo hemos olvidado,

aunque diez años han pasado,

y de los dos,

yo soy la que todavía no he perdonado.

 

No te merecía,

era una puta cría,

pero quiero que sepas que todos los recuerdos

siguen marcados a fuego.

 

Lo empiezo a aceptar y a dejar de juzgar

a la niña que no supo gestionar

esas decisiones tantos años atrás.