Miguel Ángel Miguélez

Entre Caribdis y Escila

 

 

 

 

Después del sol la vida cobra vida

y el faro de la noche abre la puerta

al barco que refleja, en su cubierta,

los haces de una luz desconocida

 

flotando en rumorosa despedida

tras esa bruma azul que se despierta,

del blanco de las olas, a la muerta

esperanza de hallar una salida.

 

El paso de este estrecho me confunde,

Caribdis a babor en remolino

y Escila al estribor con seis cabezas.

 

Si Circe se equivoca y se nos hunde...

¡Penélope! ¡Telémaco! ¡Mi sino

será vacío, igual que mis proezas!