Opaco paisaje de ceniza
todo está gris y quemado
lo que fue verde y dorado,
hoy es polvo, cal y tiza.
Paisaje triste y deprimido,
el cerro pintado de muerte,
ayer un parque sano y fuerte,
hoy sin vida y descolorido.
De este siglo somos cultura,
de violencia y destrucción,
epidemias y contaminación,
jardines de chatarras y basura.
Somos mensajeros vencidos,
hablamos sin buenos ejemplos
hombres de falsos templos,
tenemos los pueblos heridos.
Dejemos a niños sanen el planeta,
con sus manos y alma sin males,
son amigos de aves y animales,
del viento sus coloridas cometas.
Ellos llenarán el otoño de flores,
su alegría será vida en la campiña,
revivan sus manos uvas en la viña,
las aves sus trinos de amores.
Planten flora nativa sus manos
sanen los niños la herida creación,
árboles y plantas de la estación,
hagan floridos los cerros cercanos.
Poeta al atardecer.