Lorena CH aza

Soledad.

Soledad. Quería escribirte a ti, tu visita me duele aún soy cobarde para mirarte directamente. Sé que he sanado y que has sido tu la principal actora de que todo pase, pero aún me consumes cada día en este mismo cuarto, el mismo suelo y el mismo aire que me vio caer y ahogarme en lágrimas, en las mismas paredes que me vieron desgarrada pidiendo a gritos morir cada noche.
 
Soledad, Fiel y cruel compañera, cuántos universos has hecho que mi mente inventé para que al final solo me devuelvan a ti.
 
Soledad, aún tengo algo de frío, ¿sabes? Aún espero que me lleves algún lugar desconocido donde ya no pueda estar descalza porque aunque han sanado varias heridas esta casa que se ha vuelto tu casa me duele y me roba el sueño y me quita el privilegio del despertar.
 
Soledad, el tiempo se me ha escapado y todo se ha vuelto una absurda eternidad donde al final solo te encuentras tu, que  poco a poco me abrazas y yo aún sigo en el desierto de mi cobardía .