Nan

Mi Venus

Yazgo, hipnotizado,
en la honda desatada de tus pasiones
que quiebran en la infinita cima,
montañas de vidrio y de hielo
llorando gotas tibias de mar
al riachuelo.


La hojarasca cómo lluvia seca,
tapiza la montaña en rojizos velos.

que asemejan flores rojas

y gajos de frutas jugosas en la estera.

Desde un espacio profundo
se liberan luces de luciérnagas
hacia tus blancas tinieblas de perlas,
que yacen dormidas en la arena,
bronceadas por un sol atrevido, al verlas.

 

Mariposas en nubes cruzan los senderos,

cómo sombras blancas, que tiemblan al viento

sobre mi viejo velero, que sigue tu juego,


…no duermas, mi Venus
la noche es cálida...
rubios tus vellos.