Carlos Hector Alvarez

AÑORANDO

Cuando concilio el sueño,
entre sombras apareces
sonriente y bella
como te conocí, allá,
en mi adolescencia 
y te amé con ese  amor
puro con el que se ama   
al dejar de ser un niño.
Entonces descubrí, 
que había niñas que no eran,
las que conmigo jugaban
chicas a las que miraba con otros ojos
y me llamaban la atención.
Estaba en la pubertad, 
ese estadio que despierta 
deseos, antes no sentidos,
y nos cambia la vida tranquila 
de la niñez, por una cada vez
más complicada y sufrida.
Conocí la inquietud
desatada por los celos
que no sabía lo que eran 
pero me martirizaban
cuando tardabas en llegar.
También conocí el dolor, el sufrimiento,
y lo que es mas importante
el ser feliz con mi familia y mis amigos
Hoy mis noches traen recuerdos
de situaciones más dulces, que amargas
vividas en mis casi noventa años, 
que fueron las que me ayudaron 
a ser el hombre, que hoy anciano,
me siento orgulloso, de haber sido.