EHUR OHR

Usted elige...

Se puede amar desde aquí,

desde el más recatado de los silencios,

escondido detrás del buen juicio,

desde este atuendo del anonimato…

investido de impotencia,

desde esta retraída cobardía …

cómplice de mi obstinada dependencia.

 

Se puede amar así…

fingiendo como que no se ama,

como que nada importa,

demostrando una tenaz apatía...

disfrazada de inclemente.

 

La puedo amar calladamente…

sin despertar sospecha,

aplicando el disimulo como estrategia….

y la indiferencia por escudo.

 

Sí que se puede amar   

con discreción y mucha cordura,

mesuradamente,

sin tanto aspaviento,

sin dar de que hablar a los insidiosos de costumbre,

evitando las patrañas de la muchedumbre.

 

La puedo amar con intensidad y contundencia,

con desafío y elocuencia,

con esas ganas contenidas    que las he acumulado    desde hace tiempo.

 

Con mi delirio expuesto…la puedo amar incansablemente,

desde mi cabaña en la montaña…

hasta allá…en la gran ciudad…donde usted se encuentra.

 

La puedo amar tan así … frenéticamente,

a pesar de la distancia…

a pesar del abandono     y de esa desidia    que usted me guarda.

 

La podría amar de cualquier forma…

de la manera que usted disponga…como lo precise….

como usted mande.

 

Estoy dispuesto a cumplir el capricho que quiera…

sus deseos para mí ya son ordenes,

como un sagrado mandato,

porque usted es la reina…

y yo su súbdito inseparable…

algo así como un esclavo...que cumple sus antojos.

 

La puedo amar así…

reservadamente,

con absoluta prudencia,

tan solo contemplándola tras la rendija de la sensatez,

o si usted se arriesga…la puedo amar a los cuatro vientos…

gritándole al mundo lo que siento,

con toda la pasión y excitación que tengo,

con la devoción que usted genera en mí…cuando la pienso.

 

Usted elige…

aunque corra el riesgo    de que usted prefiera    que me desaparezca…para siempre.

 

Usted elige…