Alberto Escobar

Aquí nace.

 

Llegan mis cosas esenciales.
Son estribillos de estribillos.
Entre los juncos y la baja tarde,
¡qué raro que me llame Federico!

—De otro modo. FGL. 

 

 

 

Aquí nace la poesía. 
Cae la tarde y Federico se ensimisma.
Se asombra de su grandeza, 
se extraña de que no fuera espectador
anterior de esa inmensidad que se le abre.
Después de un día de charla y risas
junto a la velocidad sonora de un río
se queda solo, consigo mismo.
Ha estado más de tres horas derramándose,
vertiendo lo mejor de su repertorio,
haciendo gozar a la audiencia y gozando.
Se pregunta de dónde nace esa gracia,
desde qué manantial se le hace llegar
y por qué orificio entra —no se lo explica. 
Aquí nace mi poesía, en ese misterio
—se dice Federico estando a solas,
mirando cual Narciso el espejo del río.
Yo provengo de una mezcla de sangres
—una mora y otra cristiana—, y un atanor
hirviendo de pasión y duende, crisol
de razas y mentidero de intrigas palaciegas. 
Toda la salsa sobre la que nado es pábulo
a mis esencias y justifica lo injustificable. 
Baja al río, el jolgorio queda detrás, silencio
interior y claustro de monjes que rezan.
Se sienta a la morisca y mira al verdor
pudiente de las aguas, reza un padrenuestro. 
Da gracias por los dones que ha recibido
sobre el cuadriculado de un paño de cocina;
paño extendido y sudario sobre el que almuerzo
y duende se han cocinado a fuego lento. 
Lo ha pasado en grande con sus amigos
y no sabe otra forma de gratificarlo que darse
por entero, ofrecerles en bandeja de plata
el arcoíris que lleva dentro —pura magia. 
Aquí nace su poesía, en esta esencia. 
Cae la tarde, el río se apaga y con ello
el delirio narcisista que le escucha.
Deben levantar el campo y dejar impoluto
el trozo de hierba que ha servido de escenario.
Siguen riendo, no paran las chanzas y chistes
sobre la gordura incipiente pronunciando ya
el vientre de Federico. Se le aconseja cuidado. 
Así se van acallando los rumores paso a paso,
el campo se queda quedo, lloroso, mudo.
Todo vuelve al eterno silencio que les precedió. 
Otro día será repetido.