MIGUEL CARLOS VILLAR

Hoy como ayer, mañana como hoy.

Rima LVI. Gustavo Adolfo Bécquer.

 Hoy como ayer, mañana como hoy, 
¡y siempre igual! 
un rayo de sol*, un horizonte eterno, 
¡y trabajar... trabajar*!

 

(* Un cielo gris,/ ¡y andar … andar! - Las hormigas no conocen Bécquer).

 

 

Hoy como ayer, mañana como hoy.

 

Hoy… un  rayo de sol

busca refrigeración

en

tierra castúa,

interrumpiendo el sueño

de

endrinas hormigas.

 

Fórmico cendal

de

sudorosa noche

retrasa la salida de la comunidad

por laberinticos pasillos.

 

¡ Buenos días!, - ¡Buenos días!.

 

Espadachinas antenas,

(ruido de barco pirata),

se cruzan

en

saludos matutinos.

 

Chirrían cerrojos

 en

exhaustos invernales almacenes.

Anunciadora diana

de

cotidianos quehaceres.

 

 

 

¡Aline......AR!

 

En

perfecta confusión,

(dos a una)

salen a saludar la mañana

para,

sin pérdida de tiempo,

dedicarse a su programada tarea.

 

¡ Buenos días!, - ¿De fiesta!?

 

Legañosas trasnochadoras,

 tambaleantes aún,

reciben órdenes

de

empezar la faena.

 

La búsqueda y encuentro

de

alimentos,

privilegio de entrenados olfatos,

dará su fruto.

 

¡Manos a la obra!

....................

El implacable sol aviva los Celsius:

rotundo aviso

de

continuar trabajando

a la sombra

de

su climatizada kasba.

 

¡Hoy… no quedará tiempo para reírse de la cigarra!