Claudio M. López

Addormento

 

 

Me dormiré entre palabras

apenumbradas de cuarto,

acunado por la insomne

cadencia de campanarios.

 

Vestiré blanca camisa

de lino crudo y amargo,

trama de hilo por mortaja

donde sumir sueño largo.

 

Un filo abrirá sangrías,

—¡ay, por los cuatro costados!—

y al doblar bronces la torre

por el puñal temerario,

vuelos de paloma niebla,

con silencio de tejados,

serán la señal sencilla

en la alta hora de los pájaros.

 

Para que cuando ella vuelva,

toda rosa de su tallo,

le diga el pino y la fuente

en un declino de ocaso:

 

—Mujer, tu poeta duerme;

¡no lo busques, que es en vano!

Ni al blanco de su camisa

que en el sueño se ha granado,

yace dormido en palabras,

y ellas, ya lo han acostado.

 

Claudio M. López