Pablo01

El Diablo es una mujer

 

\" El diablo es una mujer\"

 

Sabe el diablo llegar a mí...

vino personificado en una

mujer,

¡Oh, mi amada lucifer...!

sabes llegar a mí.

 

Sus pechos,

¡Ay belleza que me atrae..!

y viene en las noches

a beber de mi alma,

¡Mi alma es la noche,

que oscura es mi alma!

una eterna noche

donde no llega el alba.

 

Se acostó el diablo en mi

Pecho,

y sueñan los demonios,

tengo mi propio infierno,

y mil atrocidades,

pero esta no es mi alma,

y yo no la gobierno,

la gobierna el diablo

vestido de mujer,

 

Me arrastra a la lujuria,

me amansa con un grito,

y esclavo de mi sombra,

soy sombra de la nada,

perpetua mi mirada,

mirando al infinito,

regocijado por la carne,

me alimento de su mano,

soy sólo un cordero

Sirviéndole a su amo.

 

Se me burlan los astros,

que me miran desde cielo,

como voy detrás de hueso,

cual sí fuera un perro,

hay ojos que no miran

sólo llenan las cuencas,

y hay cuencas vacías,

que ven al más allá,

no soy uno ni el otro,

sólo veo el deseo,

encenderse como el fuego,

Dejándome en cenizas,

y el diablo y su sonrisa,

en ese cuerpo ardiente,

mostrándome los dientes,

y sin mediar palabra,

con su risa macabra,

y envuelto en su ambición ,

juega a la seducción,

¡Ay,  y le entrego mi alma!

 

Las bestias más malditas,

se arrastran por el suelo,

y en medio del desvelo,

¡MI VOZ MUDA VOMITA

AL DIABLO QUE LA QUIERO

QUIERO!

 

Maestría en el engaño,

él sabe convencer,

disfrazado de mujer,

al infierno lo acompaño,

¡al infierno y más allá..!

Voy con ojos desorbitados,

que no ven a ningún lado,

sólo el cuerpo que está acá,

con los labios pintados,

y la belleza de disfraz.

 

Canta el ave nocturna,

cuervo maldito de la noche,

que revolotea por mi cabeza,

que pone en mi boca alquitrán,

que me rodea de niebla y

humo,

¡Y AHÍ LA VEO Y ME CONSUMO,

EN UN AMARGO BESO A SATÁN..!

 

¡Ay sus pechos...! señor Luzbel,

¿Cómo no adorarlo en ese

cuerpo?

si ya otras veces estuve

muerto,

y no había probado su dulce

miel.

 

Pablo Berkell