Si supieras
que por las noches,
noches de las que pesan,
te invento
dormida a mi lado
como quien se abriga
con alguien que no está.
Si supieras que ayer
volví a soñarte.
No hiciste nada raro:
me tocabas las manos
con palabras sencillas
y eso bastó
para que yo volara
sin alas y sin permiso.
Si supieras
que me pasé la vida
buscándote
en caras equivocadas,
hasta que tus ojos
me dijeron sin decir nada
por dónde se entra al misterio
y por dónde ya no se vuelve.
Si supieras que soy
un barco medio tonto,
medio roto,
dando vueltas
en un mar lleno de gente
y vacío de miradas,
esperando
el menor soplo de tus ojos
para saber hacia dónde ir.