Juan Diego Ciénega

Luna

Entonces la vi, tan resplandeciente como siempre, tan solita pero acompañada a la vez, y fue entonces cuando le conté todo aquello que me atormenta, ella quieta y titubeante si saber ni que decirme, con un hermoso resplandor que me hace tan feliz, mientras yo hablaba ella solo me escuchaba, y cuando termine, solamente le pude decir, gracias por escucharme sin juzgarme y poder hacerme sentir tan bien, mejor que con alguien más que le he contado mis problemas, y tal vez suene loco, pero quiero ir a acompañarte en tu soledad en el cielo, dónde todo es hermoso, y sin saber cómo terminar solo le dije, Gracias luna, por escucharme