Elizabeth Maldonado Manzanero

Sospecha

Hartos de mentirnos y de hacernos tanto daño

dejamos fuera de la comunicación los te amos,

desnudos de verdad por la noche sempiterna

tu aliento cálido y el ritmo de tu acompasado corazón

son mi arrullo, arrullo noctámbulo y sobre tu brazo

 reposa el duro día de mis desiertos, tranquilos, asfixiantes

horas de soledad y este fúnebre destino automático.

Clausuro los instintos, no hay permanencias lo sé y yo voy

a cada segundo sospechando y sospechando que esta rutina

consumió la increíble sensación de poseernos, de abrazarnos,

 y el confort de tus besos tiernos los deseo más que antaño

apasionados y no hay más remedio, nos estamos separando…

y todo tan cierto, claro el tiempo nos va consumiendo,

nuestros dedos que se entrelazaron, de atarse firmes

de apoco se van cansando, tus ojos arrugaditos

se sobreponen a la luz de los milagros, dejamos de vernos

nos estamos perdiendo y ya no lo intentamos.