EL QUETZAL EN VUELO

COMO UN RUEGO

 

Cuando la noche se marchita de letras, te pido que no se seque mi tintero,

Que el sabor de tus besos se pose. No dejes que se seque mi boca,

 La luna nos alimentara con su luz, proteja nuestro amor, de las sombras pasadas

Cuando la luz del día no quite brillo a tu belleza celestial, que la noche te confió.

 

Deja que las sombras dibujen tu silueta, que mi mente la decore con flores,

Que pinte en tu corazón la primavera y en tus manos la tibieza del otoño,

Quiero que tus brazos cobijen el invierno, que le des calor, sabor y olor,

Tu corazón como florido jardín, guardara tus gardenias, junto a mis violetas.

 

Porque solo tu tienes el poder de alargar mis noches, visitar mis sueños,

Hacer coras las distancias, cantar mi mirada perdida en tus pasos de bienvenida,

Como una bendición de Morfeo, que complace a mi almohada, en esta noche,

Que acercas tu sueño a mi boca y la haces cantar tus versos más sentidos.

 

Te ruego por favor, por todos los versos escritos, por el llanto derramado, te pido,

No dejes que mi tintero se seque, que se apodere el silencio frio de mi mano tibia,

Que se extinga tu imagen de mi pensamiento y me deje solo, en el mar del abandono,

Recogiendo los pedazos de calma, los últimos vestigios de una noche maravillosa.

 

No dejes que acabe la noche sin ese beso ardiente que hace destilar pasión a mi pecho y me eleva a la infinita gloria, que enloquece mi vida bohemia desde que te encontré, como regalo de vida. Justamente ahí, preguntando a la tristeza y a la nostalgia por mi y que llegaste en silencio enamorado para amarme e iluminar mi vida.

 

LENNOX

EL QUETZAL EN VUELO