julio de guernica

Primavera

En el cielo de septiembre

se encendieron mil estrellas,

y se perfumó la tarde

con aroma de gardenias;

me están temblando las manos,

al tener las tuyas cerca;

y el corazón me palpita

en el pecho con más fuerza,

porque en tu piel de aceituna

floreció la primavera...

Te estoy mirando a los ojos,

mientras mi amor se embelesa,

preso en la luz infinita

que tus pupilas destellan;

sintiendo que tu mirada,

al sonreirme, me besa...

Aunque parezca tranquilo,

con una actitud serena,

en el alma me está ardiendo,

esta pasión que me quema;

y una furia de huracanes,

me recorre las arterias...

Se me hace fuego en los labios

la fiebre que me atormenta;

la loca sed de besarte,

que el corazón me enajena;

el sueño de hacerte mía,

que noche a noche te sueña;

y el deseo de ahogarme

en un río de agua fresca,

que me lleve hasta el océano

de gloria de tu belleza...