Pablo240

¿Qué seré yo?

¿Qué seré yo, sino igual a la arena
que en las olas del tiempo se disuelve?
¿Por qué, mi Señor, tu mirada vuelves 
a esta pobre alma de infinitas penas?

Pues cuantas veces, sin quererlo acaso 
mis ojos de porfía se nublaron,
buscando otro sendero se desviaron
y volvieron al pozo del fracaso.

¿Cuánto trabajo habré de hacer, Señor
para encontrar tu mano salvadora?
“Hijo mío” dijiste “por mi dolor

no habrá más sacrificio necesario,
yo caminé contigo en cada hora
y mi amor lavó tus penas del calvario”