Azhcari

La sonrisa

Una sonrisa libre, desmesurada, querida, se desencadenaba entre nosotros y, sin embargo, intentaba pese a la rotunda alegría mantener cierta cautela.

Como si movernos dentro de dios no fuera otra cosa que el cortejo de sonreír por habernos encontrado.

Para toparme con tu olor y sonrisa

Para que me dejes tonta después de darme una felicidad pequeña y finita.

Para ser el orgasmo que ríe y llora.

Sólo un dios dotado de una fina delicadeza puede enfrentarnos a aquel que sonríe de ignota alegría con sólo vernos.