Raiza N. Jiménez E.

El Secreto.-

¿Qué tienes, porqué tanto llanto?

Acércate que yo a ti, te escucharé.

Sí, te lo diré pero al oído, lo haré.

¿Oye, ven acá, qué te duele tanto?

****

Triste es la querella de unos niños.

Éste me teme, pero yo me acercaré.

En mi caso, jamás, amor yo les fingiré.

Ganar esa, su confianza, atrae el cariño.

****

¡Oh, mi Dios, ellos son tan frágiles!

Y, ante otros, deben ser discretos.

Ante ti, deben guardar “El Secreto”.

De unos adultos, de mentes ágiles.

****

Acá hay, es maldad, y no es un juego.

Y ellos deben callar el furtivo secreto.

Un sedante calmará al niño inquieto.

El rapaz todo calla y juega con fuego.

****

Si te dicen que, el niño, abuso aceptó,

Pregúntale y obsérvalo fijo a los ojos.

Ponte ante el pillo, un fuerte cerrojo.

Ya que del vil, al niño, nadie defendió.