socrapé

De los popes y las sombras

Han parido.

Han hablado.

O mejor, han difamado.

Como popes de la decencia

calumnian a manos llenas

porque más allá del herzio

solo hay mentes enajenadas

y voces críticas, inasumibles,

en este descampado existencial.

 

Somos los responsables

de la inmundicia y de los lodos

que nos acechan.

 

El hastío y las ganas de no saber

abarrotan los solares

y comulgan con vino en cáliz fino

en los mentideros del amor,

las risas y las tertulias pusilánimes.

 

Dame tu droga,

dame tus mentiras

que he de beber.

Necesito fenecer

en medio de esta paja seca,

a los pies de estos popes

mantenidos en sus plazas

como los caldos y las putas viejas.

 

Y no me rompas la cabeza.