clonariel

¡HE DE DECIRLO!

Todo lo que habría de decirte
ya te lo he dicho, amor mio,
mis palabras en ti hallan la cumbre
del lenguaje divino.
Entre insondable y dulce 
tu amor tiene corazón de lirio.

 

Todo oportunamente te dije.
Mi boca evocó tantas veces
tus virtudes en la cueva del crepúsculo, 
que ya para siempre
adherido quedó lo hermoso
a tu alma leve.

 

Tu carne, nido de rosas,
ante las horas frías temblaba,
mientras el viento, lleno de sombras,
te mordía. Tu belleza era un lucero
de sueños y de mañanas, olorosa.
Mi anhelo era un mar oscuro
sin olas.

 

Te escribo mis versos
para la claridad de tu alma.
En ti principia el lenguaje divino
de las palabras.
Mis versos, aleteos de ruiseñores,
a colmar no bastan,
tu corazón, de dulces lamentos,
y sólo queda una desilusión amarga
en el pensamiento.

 

Te diré “te amo” incansablemente,
hasta que la tierra y las nubes
conozcan el olvido y el silencio,
y mi corazon, seco de inquietudes,
repose en la mano de lo eterno.