EHUR OHR

Padre querido...

Su figura languidece cada día…

cada encuentro…

no hay lamentos…

solo un suave devaneo…

una inútil aflicción por lo vivido…

sin reclamos…

las miradas encontradas en un noble parpadeo…

la callada experiencia de sentir este apego natural…

inmortal…

su mirada elocuente de ternuras desmedidas…

su caricia pocas veces manifiesta…

y su voz entrecortada entre consuelos…

anegada de esperanzas…

conmovida de ilusiones y confianzas…

se renueva ese amor indestructible…

intactamente conservado

desde aquel instante mismo del comienzo de mis años…

 

Esa imagen ejemplar pocas veces promovida…

suficiente para mí y mis hermanos…

no hace falta publicarla para nadie…

simplemente se la vive…

se la siente en este pecho amortiguado por las penas compartidas…

y la inútil impotencia

de saber que no se pudo

con la angustia desmedida

que nos une en el dolor insufrible y coincidente…

 

Su retrato no ha dejado de velar nuestra impericia …

nos cobija mansamente cada instante…

nos soporta…

se desvive sosegado…

nos consuela con paciencia,

su sereno comentario nos ubica…

nos educa…

nos enseña de la luz… el paisaje más intenso…

brillo agudo en su astuta sensatez que nos previene…

nos ilustra…

Gran maestro …

soy la estampa de tu fiel sabiduría…

si soy yo…

tú eres más…siempre más…

más que el viento que reanima con su astuto movimiento…

tú eres agua que mi sed siempre a zaceado…

fuego lento que me enciende vehemente e impetuoso.

Tú eres paz…

solo tú has logrado conseguir que encuentre alivio a tanta pena desgarrada…

a tantas ganas de escapar.

Solo tu estas aquí…junto a mi…

cuando el sol se ha ido ya…

cuando empieza a anochecer…

nos quedamos tú y yo…

fiel amigo y compañero…

confidente de mi ser pecador y arrepentido…

ahora entiendo la razón de tu sosiego,

tu insistencia por buscarme…

por guiarme…

ahora sé lo que tu sientes…Padre querido.

 

Ahora sé lo que tu sientes…Padre querido.