Cyrene

A sorbos

A sorbos, tu tacto alojado en mi pecho,

tus muslos de fuego hambrientos

se pliegan a mi cintura en celo.

 

A sorbos, te absorbo y observo,

-a veces en silencio, te tengo-

aquí, en mis sienes, te pienso,

y en mis labios locos, el fuego de tu beso.

 

 

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