8A-Aidaly

Estoy condenada a escribir

Otra vez está aquí.

Lo sé.

Lo conozco hace ya tanto.

Sé cuando va a quedarse por tiempo indefinido.

Es ese vacío que llevo arrastrando por años

Un efecto colateral de…

No sé de qué.

De la vida y sus circunstancias.

Es injusto, me convierto en egoísta y pienso que soy

la única persona a la cual su vacío la visita cada temporada.

Ellos parecen sobrellevarlo mejor

Sobrevivirlo mejor

O quizá son muy buenos actores.

Yo nunca he aprendido a actuar

Nunca he aprendido nada más que a vivir con él a cuestas

Sirviéndose de mí, cual garrapata

Parásito intransigente

La culpable soy yo porque ya me he cansado de luchar en su contra

De gritarle y preguntarle qué hace aquí

Qué quiere, cuándo se dignará a irse…

Ya no, me deja exhausta

Ahora solo dejo que se haga hueco en mi interior, en mi mente y en mi corazón

Que se lleve lo que quiera, sé que nunca me dejará en paz

Sé que suena patético rendirme pero la vida me ha demostrado que nada es eterno

Ni siquiera los vacíos son inmortales.

Así es mi día a día

No importa qué tanta azúcar le añada al café porque seguirá siendo amargo

No visto de acuerdo con las modas sino que sigo el resquicio de gusto que aún me queda

Después de todo, siempre visto tristeza.

No uso maquillaje para encubrir mis ojeras

Al fin y al cabo, el tono preferido de mis ojos es la nostalgia.

La melancolía me arrulla allá donde vaya y me cuenta historias del pasado

Yo la dejo que murmulle porque nunca he encontrado la manera de que deje de parlotear y a veces,

solo en días puntuales, me trae recuerdos bonitos igual de melancólicos pero felices al final.

Creo que jamás he conocido al silencio, no me lo han presentado, creo que no soy de su agrado.

Silencio, silencio… ¿Qué es el silencio?

Una utopía en un mar de pensamientos.

Odio ser así, si al menos supiera a qué se debe todo

O mejor dicho, ¿para qué soy así?

Estoy condenada a escribir

Es lo único que consigue apaciguar los demonios

Les gusta verse representados en versos

Son vanidosos y envidiosos

Nos tenemos la misma antipatía

Ellos tampoco saben por qué los condenaron a atormentarme

Tampoco le ven sentido a nada

En eso es en lo único que estamos de acuerdo.