Gerardo Luna

LA MUERTE DE UN SUEÑO

Aquél sueño en dónde caminaba por la playa sin tocar la arena,

Donde escapaba del sol cobijado por un ahuehuete, 

Clamando consejos para no sentirme tan triste,

Aquél sueño constante en el cuál siempre despertaba en la mejor parte.

 

 

Aquél sueño me ha extendido una invitación a su sepelio,

No sé si usar traje o pijama.

Sueño muerto, sueño despierto, sueño sin tiempo.

Cuando un sueño muere es porque se ha hecho real.

 

 

Mi sueño siempre fue un lugar tranquilo,

Sin voces de lavadero, indiferente al blanco o al negro,

Más mudo que el cielo, más inmenso que un lamento, 

Con su nula igualdad y basto en cuanto a equidad.

 

 

Aquél sueño sin juicio ni veredicto,

Con la oscuridad de mi realidad como mi único vicio,

Con la humanidad saliendo del precipicio,

Aquél sueño al que con ojos abiertos hoy doy inicio.

 

 

Aquél sueño en el qué me sentía tan libre, 

Tan eterno, tan ligero, tan parte del viento,

Aquél sueño al que recurrí en mis peores momentos,

Hoy está muerto, hoy se ha hecho realidad.

 

Siempre el mismo sueño... El sueño de estar muerto.