Amo la tierra en que caminas,
la que escurre bajo tus pasos,
la que escarbas, persistente,
con tus manos de pantera.
Amo los sueños inalcanzables,
los que ascienden como ríos
por la escarpada vena del cactus.
Amo las piedras heridas de sol,
las que dormitan en las laderas,
incrustadas de cuarzos turbios,
guarida de cuentos inexplicables.
Amo la inmensidad del desierto
cuando sueño con tus labios,
inventando besos laberínticos
disfrazados de silencio.