José Mario Calero Vizcaino

¡A TODA VELOCIDAD!

 

En el presente se vive

¡A toda velocidad!

 

Sí, eres una persona activa,

y tienes familia,

me entenderás.

 

Despertar;

Preparar el desayuno;

Alistar a los hijos para la escuela.

 

Trabajar

o, desarrollar alguna actividad.

 

Recibir a los hijos de la escuela;

Hacer las compras;

Preparar la comida;

Comer.

 

Llevar a los hijos a

las actividades vespertinas;

!A toda velocidad!

 

Regresar a la casa;

Descansar un poco;

Leer o distraerse

en las redes sociales.

 

Asearse y

prepararse para dormir

¡A toda velocidad!

 

Y en los fines de semana:

 

Despertar;

Preparar el desayuno;

Dedicarse a un pasatiempo;

¡A toda velocidad!

 

Hacer las compras;

Preparar el alimento;

Asear la casa;

Llevar a los hijos a

festejos o actividades sociales.

 

Hasta que llega la noche

para dormir y descansar.

 

En el presente

las personas activas

vivimos a full

¡A toda velocidad!

 

No hay tiempo que perder

El tiempo es un recurso

que se agota y
se gasta en el presente.

 

Los esfuerzos del pasado

se manifiestan en el presente

¡A toda velocidad!

 

Pero…

Aunque en el presente

se viva

¡A toda velocidad!

 

En el alma

en la mente

y en el corazón

debe haber calma.

 

El pulso y al alma deben

de estar pausados;

Aunque, se viva

¡A toda velocidad!

 

No se debe de vivir con prisas;

La sangre no debe de hervir;

El estrés no debe de entrar

a nuestro cuerpo.

 

Si vivimos con estrés

¡A Toda Velocidad!

Las acciones comienzar a errar.

 

¡Las cosas se han de hacer bien!

aunque sea

¡A Toda Velocidad!

 

Debe de haber un equilibrio

entre la velocidad del presente

y el pausar del tiempo.

 

Se deben de saciar las

necesidades básicas.

 

Y se debe de reservar

tiempo para:

 

Amar con pasión;

Descansar;

Hacer ejercicio;

Hacer sauna;

La contemplación de un crepúsculo;

La convivencia familiar;

La cultura;

Para buscar trascender;

Para escribir un poema;

Respirar con sanidad;

Y demás…

 

¡A Toda Velocidad!