Manuel Calderon Alvarez

Mi Galena

El autor junto a su pluma, en el ocaso surge

Mientras su corazón sufre

Desenvaina la péndola en busca de acribillar su desasosiego

Y junto a la luna resurgen los versos esculpidos en el retumbe de su sístole

¡Osas buscar tu cálamo después de años en el olvido, pobre andariego!

Y es que el autor sufría, pero en la bebida se enaltecía…

 

“Los mejores aposentos de mi corazón están vacíos, porque esperan huéspedes a los cuales no se puede tratar de cualquier manera”, decía Federico, mientras bailaba en su psicosis tras la libertad de su lascivia

Y es que hedónica es la belleza, pero de quién se embelesa es de Sofia…

 

 “Puedo escribir los versos más tristes esta noche” decía aquel autor cuya musa ni existía…

¿Qué le toca entonces, al autor con la musa más homogénea e inasequible de su vida bohemia?

Puedo construir entonces, verso a verso la más palpable utopía

Que las calles sean de relva y los árboles embriaguen la noche de luz

Que la luna salga al alba y el sol ni exista,

que sea su pericia la que nos embriague al ocaso

Que la galena relate su semblanza en un crepúsculo eterno

Que se enaltezca su pálida tez mientras se emancipa de lo humano…

 

Escuchar sus relatos no me basta, pero es para lo que la devoción me alcanza

Guiarla de la distopía al albedrío, cuál vara de esculapio

Libre del marcapasos racional, comandada por la naturaleza del corazón

Ese es tu camino mi galena, mi preciosa galena…

 

Mi oxidada péndola no basta para describirte, Mi Cleopatra del Centenario

Los cimientos de tu ciudad te rinden mejor las cuentas

Mientras el Guayas corre por ti; y tú, sufres, la crisis de la medianía…

¿Realmente falta enaltecer tu belleza? Eso, lo distingue el guayaco en el amorfino…

El autor junto a su pluma, en el ocaso surge

Desenvaina la péndola para explorar los canales de tus neuronas

Y junto a la luna se forjan los versos, que al retumbe de la diástole, te rendirán pleitesía, mi galena…

Y al retumbar del galope, el autor se arrodilla ante la galena

Mientras su corazón sufre…Solo tú, mi galena

Solo tú puedes liberarle del suplicio de su diástole