Despierto.
A lo lejos ladran los perros.
Mientras yo, desde mi cama empiezo una especie de recuento repentino.
Hace ya 7 días que no duermo.
Si acaso dos o tres horas máximo.
El motivo...
Ese es el que no encuentro.
Por eso, quise tomar el bolígrafo
y escribir lo que me vaya saliendo. Necesito que me respire el alma.Hallar en éste conticinio el porqué de mi insomnio.
Es extraño...
Sólo siento una sensación oprimiendo mi pecho.
Y no es por taquicardia ésta vez
no. Es algo más.
Algo pasa.
Lo sé, sin saberlo.
Es mi intuición la que me avisa.
Sin embargo, no logro descifrar el mensaje por completo.
Y entonces, una pausa.
Y de repente...
Él.
Él, el que últimamente se pasea por mi mente y me hace estar en estado de ensoñación.
\"¿Será que está bien?\" Me pregunto, e inmediatamente, se cristalizan mis ojos.
\"Dios, ¿Qué es ésto?\" - pienso.
Quizá, sólo los tristes, los solitarios y,
los que se aferran a la esperanza
del amor como yo, están despiertos a ésta hora...
Soñando sin dormir.
Aguantando... Enmudecidos sus penas.
(Suspiro profundo)
Muéstrame.
Muéstrame, Dios, qué le pasa a mi corazón, a mi alma.
Muéstrame, qué es lo tengo dentro y el por qué se me vino él a la mente.
Muéstrame, por favor...
Qué es el amor.
O, qué es ésta necesidad,
que me grita y me sigue golpeando como un animal enjaulado
que desea obtener su libertad,
y que me ha atrapado en éstas escurridizas ganas de no dormir.
Dios, enséñame el camino.
De: Diana Janeth Reyes Diáz.
(Diana Reydz) 31/03/22 02:40am
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